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Durante
el transcurso de nuestro itinerario habremos de ir observando
los diferentes elementos que pueden favorecer el desencadenamiento
de aludes (estado del manto nivoso, características
del terreno, evolución del tiempo meteorológico).
En todo momento hay que tener una opinión formada
sobre las siguientes cuestiones:
OBSERVACION
DEL ESTADO DE LA NIEVE
- En
caso de nevadas recientes hemos de tener en cuenta
que:
-
Con 30-40 cm de nieve reciente el peligro de aludes
es localizado.
-
Con 50-60 cm de nieve reciente el peligro de aludes
es generalizado y se recomienda no circular por
la alta montaña.
- Aun
así, factores como el viento, la temperatura
del aire y la superficie de la nieve vieja pueden
hacer que, con 10-20 cm de nieve reciente, una situación
puede ser crítica. El espesor de nieve reciente
se puede controlar periódicamente clavando el
bastón de esquí hasta llegar a las capas
más duras de nieve vieja.
- En
su caso, deben detectarse las capas inestables
dentro del manto nivoso. Clavando el bastón
notaremos la existencia de posibles capas inferiores
más blandas que las superiores. Los sonidos
sordos ("woums"), que en ocasiones oímos
bajo nuestros pies, son síntomas claros de inestabilidad,
al igual que las fisuras recientes en el manto. El aspecto
regular y homogéneo de una sobreacumulación,
el color blanco mate y los chirridos que ocasionan el
piolet y los crampones indican la presencia de placas
de viento.
- La
observación de caídas espontáneas
de
aludes durante la excursión, sean del tipo que
sean, son un importante signo de alarma que no debemos
pasar por alto.
- En
situaciones de calor se
debe controlar el espesor de la capa superficial de
nieve húmeda de baja resistencia. Cuanto más
húmeda sea la nieve, más probables son
los aludes de fusión. Con el test del bastón
puede estimarse el espesor de la nieve húmeda.

OBSERVACIÓN DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL TERRENO
-
La inclinación: La
mayoría de aludes de producen en laderas comprendidas
entre 30-45 grados de inclinación, por tanto,
en algunas situaciones, es interesante saber en que
rango de pendientes nos encontramos. Podemos medir la
inclinación de una ladera de forma fácil
y rápida mediante los bastones de esquí
(ver figura al pie).
- Orientación
de la ladera:
atención a las laderas orientadas a sotavento
(generalmente indicadas por la presencia de cornisas),
pues son las zonas en las que probablemente encontraremos
las placas de viento. En caso de calor (sobretodo en
primavera y a partir de mediodía) se deben evitar
las vertientes orientadas al sur, pues son las laderas
en las que con mayor probabilidad se producirán
aludes de fusión.
- El
relieve:
Atención a las palas regulares y a las zonas
convexas. Un terreno muy ondulado evita la formación
de grandes aludes.
- La
vegetación:
Mientras que un bosque denso es una zona segura, en
un bosque clareado pueden producirse aludes.

OBSERVACIÓN
DEL TIEMPO
El
tiempo atmosférico puede modificar rápidamente
la situación nivológica existente. Los elementos
que deberemos controlar son:
- Precipitaciones:
nieve, lluvia y su intensidad (sobrecarga, fusión).
-
Viento:
fuerza y dirección (formación de placas
de viento).
- Temperatura:
actual y evolución probable (fusión, inestabilización
por gradiente térmico elevado).
- Visibilidad:
debe haber la suficiente para escoger bien el itinerario.
-
Niebla: humectación del manto nivoso.
El
viento da claves para detectar la formación de
placas de viento.
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