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La
estabilidad del manto nivoso varía porque este
evoluciona.
Efectivamente, cuando la nieve empieza a depositarse en
la superficie del suelo, e incluso antes, empieza a transformarse
mediante un conjunto de fenómenos físicos
relacionados con las condiciones meteorológicas.
Estas transformaciones no sólo se producen con
temperaturas altas y la consiguiente fusión de
la nieve, sino también por el viento, las temperaturas
bajas, la insolación, etc. Las transformaciones
consisten en la modificación del tamaño
y la forma de los granos.
El
resultado es un manto formado por capas estratificadas.
Dependiendo de las características de las sucesivas
capas y de la evolución general del manto nivoso
por los agentes meteorológicos, este puede acaecer
más estable o inestable. En el caso de que
el manto se presente inestable, podrán desencadenarse
los aludes.
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