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Andaba
un día ripando en la pirenaica estación de Cerler, cuando
vi a lo lejos un salto: parecía hecho a idea; era ya la última
bajada del día, camino de la casa de turismo rural y tras
verlo paré... reflexioné... y decidí que una sencilla grapa
al nose sería lo adecuado para despedir un día que a grandes
rasgos no había estado mal del todo.
Bueno
pues al tema... salí disparado trazando
una pequeña curva para enfilar bien el salto en frontside
y decididamente fue un salto limpio, alto con un trick
perfecto y una recepción casi perfecta...
Digo
casi perfecta porque recepcioné un poco con el canto de atrás
(nada raro y fácilmente rectificable) con tan mala suerte
que el placón de hielo que había en la recepción hizo QUE
ME METIESE EL HOSTION DEL SIGLO, CON TIRABUZON DOBLE MORTAL
Y VUELTA AL RUEDO. Resultado partí las goggles en dos, me
saqué un hombro y estuve inconsciente alrededor de 3 ó 4 minutos...
Lo del hombro realmente tiene fácil solución: un par de semanas
con cabestrillo y arreglado; las gafas, te compras unas nuevas
y arreglado, pero lo de la cabeza...
Y
es que estamos acostumbrados a la comodidad del gorrito que
da calor, nos queda de coña para lucir las greñas por la trasera
y encima sirve para ligar con las chusquis que creemos que
flipan con las tonterías que nos marcamos delante de ellas
(con todos mis respetos para las chusquis que son la alegría
de nuestra existencia y el que diga lo contrario miente como
un bellaco). Creo que lo único que saqué en claro de ese
hostión (y lo llamo así porque no hay otra manera de definirlo),
es que la cabeza vale incluso mas que mi tabla a la cual
trato como una parte más de mi cuerpo. Lo siguiente en
cuanto me quitaron el cabestrillo fue (como es lógico) ir
a la tienda más cercana a agenciarme un casco. Los primeros
días todo el mundo me miraba como un bicho raro, incluso un
tontolava de esquiador (con todos mis respetos para los esquiadores,
yo soy esquiador en ocasiones, pero da la casualidad que fue
un esquiador...) me gritó cuando le adelantaba: CALIMEROOOOO....
Bueno..., no me ofendió en realidad el apodo, lo que realmente
me dolió es que el niño de 10 o 12 años que iba con el esquiador,
no vestía uno igual (o...al menos de su talla). Cada uno es
responsable de sus actos pero en el momento de ser responsable
de los de un menor (y sin querer caer en el sobre proteccionismo,
que lo odio) hay que tener un poco de talento, o por lo menos,
de cariño por la sesera de tu hijo, sobrino o lo que sea.
YA
ESTA BIEN DE TONTERIAS, sobre una tabla o unos esquís podemos
alcanzar velocidades de 60 o 70 km/h (y con las construcciones
y materiales de ahora, aún más fácil todavía), velocidad que
se alcanza con una moto, Y CON LAS MOTOS EL USO DE CASCO ES
OBLIGATORIO.
No
voy a dramatizar acerca de las consecuencias ni creo que la
solución a las lesiones y golpes del esquí sean los cascos,
pero si es cierto que salvarían de mas de un traumatismo craneoencefálico,
lesión que cualquier médico de una estación podrá certificar
que ocurre mas que de vez en cuando, aunque en ocasiones solo
sea en forma de desmayos o "tontería mental" pasajera. Podemos
pensar que todo el mundo no baja a 70 km/h, pero el que va
a nuestro lado puede que sí, con lo cual si tenemos un choque
con él (cosa que también suele ocurrir en las estaciones)
la hostia vuelve a tener las proporciones anteriormente descritas.
Aquí el casco no te libra de la hostia pero amortiguará
el remate contra el suelo (o contra el casco que llevará
el andoba engorilado que ha provocado el accidente, si tiene
algo de talento) con lo cual el impacto será menor...
Ya
que no obligan a utilizar medios de protección para todo el
mundo, al menos y los no tan niños (y una vez que sea mayor
de edad, que haga lo que quiera) casco, chichonera o como
coño se le quiera llamar, y a los estúpidos que nos llamen
cabezabolo, chupachus o lo que quieran, les puede follar un
pezpolla, que si yo me caigo no me volverá a pasar lo del
fantástico día de Cerler.
Pensaba
en un principio dar un repertorio de cualidades y calidades
de los cascos actuales, pero en las tiendas te asesorarán
muy bien y creo que ha sido más instructivo dar mi propia
experiencia para que a nadie mas le vuelva a pasar lo de quedarse
en la nieve tirado con las goggles rotas y con cara de empanado,
totalmente inconsciente.
Parafraseando
una campaña de tráfico: (en la cabeza y en donde haga falta,
que la protección es muy importante).
KrpdieM.
NOTA:
Si por casualidad te dedicas a salir fuera de pista habitualmente,
o te va lo de los saltitos, ni que decir tiene que no te arrepentirás.
Y además cuando te acostumbras... no queda tan mal.
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